Convivir para vivir
Cuando
nos encontramos dentro de una actividad rutinaria en la universidad, de lo
primero que solemos hablar es del día a día en ese lugar; los profesores, las
materias y lo pesado de los semestres nos dan mil y un temas que tocar para
reír, angustiarnos o de plano llorar.
Sin
embargo, la convivencia entre alumnos y profesores, ya sea juntos o por
separado, pasa a completar la segunda o tercera parte de nuestra vida que se
lleva a cabo en las instalaciones. En el sistema abierto no se refleja tanta
actividad como es en el sistema escolarizado. Los sábados pasan tranquilos, sin
tanto bullicio de las clases a final de semestre, donde solo se encuentran
quince alumnos como máximo en cada una, ya que gran parte del alumnado
desertara. El motivo de la deserción es incierto, pero posiblemente se confíen de
que contamos con nueve años para terminar la carrera, y sí aun no concluyeron
materias, tienen otros tres años para pasarlas en extraordinario. A la larga,
esta situación genera una depresión colectiva en la que podemos sentir pesada
la rutina de asistir a la facultad, un descontento de no tener las mismas
oportunidades que los compañeros en escolarizados, el que ellos tienen más
actividades de desarrollo en sus horarios y demás comparativos.
Pocas
son las ocasiones en las que el SUA se ve como una comunidad, y creo que esas
excepciones solo son a inicios de semestre y cuando queremos tener voz y voto
en las asambleas convocadas por algún descontento de la comunidad estudiantil,
sobretodo del sistema escolarizado. Considero que para incentivar a una
“comunidad” a ser participativa y colaborativa en todos los sentidos posibles,
se puede empezar desde el punto de vista cultural o deportivo, e incluso
informativo. Como ejemplo, un sábado en el mes de Abril de 2012, la banda
Triciclo Circus Band se presentó alrededor de una hora en la Facultad de
Ciencias Políticas, tocando los éxito de la banda en ese momento y teniendo a
gran parte del alumnado, cantando, brincando y disfrutando de su presentación.
Es
claro que alguien que disfruta de su ambiente en el que se desenvuelve, le
agradaría mejorarlo y desarrollarlo tanto como le sea posible. Pero en esta
ocasión, también es claro que las autoridades deben poner de su parte para
proponer y difundir más opciones de integración con el propósito de retener y
potenciar las habilidades del alumnado y del sistema abierto para su
desarrollo, sobre todo porque es un sistema educativo que ha brindado una gran
oportunidad profesional a miles de personas desde 1972.
Por Al Equihua.

Comentarios
Publicar un comentario